
Algunos sociólogos han investigado las razones por las que el hombre prefiere dormir más cercano a la puerta. La respuesta la encuentran, presuntamente, en una cuestión de evolución.
El hombre de la prehistoria protegÃa la entrada de su cueva y puede ser este el motivo evolutivo por el que continúa haciéndolo. Se tratarÃa de un instinto de seguridad. Sin embargo, esto resulta una regla muy frágil y de poca credibilidad cientÃfica para la mayor parte de la sociedad.
¿Será realmente cierto?.
Autor: Curiosidad.org.


















































